El envejecimiento, también llamado simplemente “senescencia”, es un proceso biológico inevitable, acumulativo, intrínseco y progresivo que con el paso de los años conduce a la pérdida de las funciones de nuestro cuerpo. Ojo, no se trata de una enfermedad como tal, sino un factor de riesgo para que aparezcan muchas otras enfermedades asociadas a la edad.
Te has preguntado cómo sucede esto. Para entenderlo hay que saber qué es la senescencia celular. Pon atención es muy interesante, cuando las células de tu cuerpo han acumulado suficiente daño, tales células tratan de proteger a tu cuerpo, evitando que sigan multiplicándose. A esto se le denomina arresto de la división celular. Curiosamente, estas células también son muy resistentes a morir por sí mismas (apoptosis), y por estos mismos daños, son disfuncionales. Además, contagian a otras células sanas cercanas. Como si fueran células zombis, justo estas son las células senescentes. En todo este proceso están implicadas las llamadas marcas del envejecimiento (Hallmarks Of Aging) que abordaremos posteriormente.
Ahora, las células senescentes no son del todo malas para tu cuerpo, pues aparecen en procesos de reparación en tus tejidos (durante la cicatrización) y durante el desarrollo. En estos casos son eliminadas por tu sistema inmune. PERO, si se comienzan a acumular mucho en tus tejidos, órganos y sistemas, es ahí donde hay problemas. Por ejemplo, la acumulación de dichas células está relacionada con enfermedades como Alzheimer, arterosclerosis, osteoartritis y diabetes mellitus tipo 2 (Figura 1). Esto hace del envejecimiento un proceso complejo.
